english version

CHEQUEO A LA PIEL TRAS EL VERANO

La piel es un órgano de gran superficie que ejerce numerosas funciones: es la barrera física entre el organismo y el medio externo, tiene una potente acción inmunológica y realiza el balance hídrico corporal y de termorregulación. Pero además cumple un importante rol social, ya que es el vehículo de contacto con el resto de las personas y uno de los puntos clave de la belleza en el ser humano.

La calidad de la piel se condiciona por su evolución a lo largo de la vida y por su envejecimiento. La piel tiene dos formas de envejecer:

  1. Envejecimiento intrínseco: es de origen genético. Consiste en cambios fisiológicos, clínicos e histológicos que ocurren en la piel a través del tiempo. El envejecimiento cronológico o intrínseco de la piel se caracteriza por una piel lisa y con arrugas finas.
  2. Envejecimiento extrínseco: se produce por la radiación actínica y ocasiona el fotoenvejecimiento. Desde el punto de vista clínico, el fotoenvejecimiento es el máximo responsable de la mayor parte de los cambios no deseados del aspecto de la piel. Se manifiesta en zonas del cuerpo más expuestas al sol como cara, manos, pies y escote, donde la piel presenta un aspecto áspero, amarillento y con diversas manchas oscuras y/o arañas vasculares.

EFECTOS DEL SOL EN LA PIEL

Las radiaciones solares tienen una gran actividad biológica e inducen efectos importantes en la piel:

  • Radiación ultravioleta B (UVB): actúa en la primera capa de la piel (epidermis). Produce enrojecimiento y es la responsable del bronceado, aumentando la actividad de los melanocitos o sintetizadores de melanina. Los UVB son los responsables de la aparición del cáncer de piel por alteración directa sobre el ADN celular, y son los máximos responsables del fotoenvejecimiento.
  • Radiación ultravioleta A (UVA): actúa a un nivel más profundo (dermis). Genera pérdida de firmeza y fotoenvejecimiento. Los UVA cortos son responsables de alergias solares y de la liberación de radicales libres, que causan la alteración de ADN y producen importantes daños en las células de la piel y pueden dar lugar al cáncer de piel.
  • Rayos infrarrojos (IR): penetran hasta la capa más profunda de la piel (hipodermis), generando calor y potenciando el efecto de los UVB y UVA.

Para prevenir las lesiones solares es importante aplicar a la piel fotoprotectores físicos que eviten la exposición a los UVA, UVB e IR, tomando así parte activa en la neutralización del efecto superoxidante del sol mediante el empleo de sustancias antirradicales o filtros conocidos como biológicos.

EVIDENCIAS DEL DAÑO SOLAR


La excesiva exposición solar es el mayor factor extrínseco para la inducción de cambios acelerados en el envejecimiento de la piel:

  • La epidermis adquiere un aspecto suelto, debido a que la densidad de las papilas dérmicas disminuyen y con ello su función de anclaje. La capacidad de multiplicación de las células basales disminuye y así se ralentiza el proceso de renovación celular epidérmico. El estrato córneo se torna más compacto, con alteraciones de la alineación celular y la aparición de queratinocitos.
  • La dermis adelgaza. Se produce la elastosis o desorganización de las fibras de colágeno y acumulación anormal de la elastina. La radiación ultravioleta aumenta las metaloproteasas, unas enzimas que degradan el colágeno, la elastina y otros componentes de la estructura dérmica, generando un daño sustancial a todo el tejido conjuntivo. Produce también el cambio en el metabolismo de las células dérmicas, que cursa con una capacidad metabólica de reparación defectuosa. Y por último, el sol involucra a la bioquímica de los radicales libres, unas moléculas sumamente reactivas que generan la oxidación de células y tejidos, deteriorándolos. Se considera que el grado de fotoenvejecimiento y de elastosis solar que sufre la piel humana es directamente proporcional a la acumulación de proteínas oxidadas.
  • A nivel hipodérmico, se genera un proceso de atrofia que disminuye sus funciones de reserva calórica y termorregulación, reduciendo las papilas dérmicas, alterando las fibras de elastina de la dermis y generando la pérdida de la función de sostén y relleno de la hipodermis.

Estos cambios producidos por la luz solar en las capas de la piel se traducen en los siguientes signos de fotoenvejecimiento:

  • Aparición de arrugas
  • Engrosamiento de la piel
  • Flacidez
  • Alteraciones en el color
  • Manchas, léntigos, melasma
  • Telangiectasias o capilares dilatados
  • Púrpuras
  • Poro abierto
  • Queratosis actínica

El número y la intensidad de estos signos permiten clasificar el envejecimiento cutáneo, según la escala de Glogau:

  • Más de 3 signos evidentes: fotoenvejecimiento temprano o moderado. Propio de edades comprendidas entre 30 y 40 años.
  • Más de 4 signos evidentes: fotoenvejecimiento avanzado con arrugas visibles en reposo y queratosis evidente. Presentan venillas o telangiectasias y es propio de personas de edades entre los 50 y 60 años.
  • Más de 5 signos evidentes: fotoenvejecimiento severo con piel amarillo-grisácea y arrugada, propia de las personas mayores de 60 años.

TRATAMIENTO DE LAS LESIONES SOLARES


Para recuperar la piel del exceso de sol hemos de acelerar su capacidad de regeneración, lo que se acompañará de una mejora de la elasticidad de la piel, de la calidad de la capa córnea y una disminución evidente del poro. Para conseguirlo, es necesario abordar el problema a través de dos vías terapéuticas:

  1. Tratamiento cosmético. Para obtener una buena reparación es necesario aplicar a diario cremas ricas en vitaminas A y C y que contengan palmitoyl pentapéptido. Las vitaminas A y C son esenciales para el sostenimiento del normal funcionamiento de la piel y la preservación del colágeno, pero se destruyen con la luz solar excesiva. La pauta del tratamiento cosmético adecuado y la concentración de los principios activos mencionados es establecida con precisión por un dermatólogo de IML.
  2. Tratamiento estimulador. La parte crucial en el tratamiento del fotodaño cutáneo consiste en inducir la síntesis de colágeno III y colágeno I, que es el que permanece en el área tratada de 5 a 7 años. Para conseguirlo es necesario estimular los fibroblastos, células que además de colágeno producen elastina, glicosaminoglicanos y proteoglicanos, otros elementos estructurales de la dermis.

El equipo Active Deep FX, disponible en IML, ejerce una ablación fraccional de la piel con disparos tan finos como un pelo. Estos pequeñísimos pulsos salvaguardan gran parte de la superficie cutánea y emiten una elevadísima energía, tan potente y concentrada que es capaz de actuar sobre los planos más profundos de la dermis media. La preservación de la epidermis evita el enrojecimiento y favorece la recuperación, que dura entre 48 y 72 horas. El tejido sano, entre un spot y otro, promueve una repitelización rápida y sin riesgos.
Con una única sesión se consigue una epidermis nueva y sin manchas, con una retracción tisular inmediata de efecto lifting. A nivel interno se observa una capa dérmica regenerada, con recuperación de la textura y relleno interno de las arrugas. Carece de riesgo para los párpados y permite un grado de ablación seleccionable según el grado de necesidad de cada paciente.

LAS MANCHAS constituyen una de las manifestaciones más evidentes de la resaca estival sufrida por la piel. Tanto las queratosis solares como el melasma se tratan con Terapia Fotodinámica, un proceso dermatológico que aumenta la eficacia de láseres y equipos de alta tecnología, evitando largos periodos de recuperación. Se trata de combinar el láser o la luz pulsada con sustancias fotosensibilizadoras. De esta manera, aumenta la absorción de la luz por el objetivo a tratar, reduciendo la emisión de la luz empleada. El procedimiento consiste en la combinación de la sustancia fotosensibilizadora con el equipo Omnilux, que emite:

  • Luz roja suave (Revive) para el rejuvenecimiento cutáneo.
  • Luz azul (Blue) para el tratamiento del acné.
  • Luz roja intensa (TFD) para el tratamiento de lesiones cutáneas premalignas y Terapia Fotodinámica.

La sustancia fotosensibilizadora produce una mayor absorción de la luz por parte de los queratinocitos cargados de pigmento, los que integran las manchas cutáneas superficiales. Con una emisión lumínica de intensidad suave, se obtiene un calentamiento celular suficiente como para obtener la deshidratación completa de estas células. Se trata de un procedimiento no invasivo e indoloro, cómodo y de fácil aplicación. Una sola sesión de 20 minutos es suficiente para tratar toda la superficie cutánea del rostro, manos o cuello. Produce una mejoría espectacular de la luminosidad de la piel, cierra el poro y elimina la mayor parte de las lesiones cutáneas.

LA COUPEROSIS O CAPILARES DILATADOS causados por el exceso de exposición solar son tratados en IML con láseres que emiten luz específicamente absorbida por el color rojo de la sangre, que es debido a la presencia de hemoglobina. Debido a que la cantidad de sangre que circula por estos capilares es muy escasa, los láseres han de ser de altísima eficacia y deben emitir en torno a 530-590nm de energía, pico máximo de absorción de la hemoglobina. El láser actúa produciendo un calentamiento capilar que hace estallar la venita. Como consecuencia, se origina un discreto hematoma circular con inflamación localizada. La inflamación remite en un máximo de 48 horas y el hematoma, que puede camuflarse fácilmente con maquillaje, es reabsorbido en el transcurso de dos semanas.



IML - Paseo del General Martínez Campos, 33 - 28010 Madrid - Tlf. 91 702 46 27 - consulta@iml.es
©INSTITUTO MÉDICO LÁSER, S.L. Todos los derechos reservados
Centro Médico Autorizado por la C.A.M. (Comunidad Autónoma de Madrid) - CS 8156
Última actualización: 01 / 09 / 2010
Aviso Legal - Sitemap HTML - Sitemap XML - RSS