Facebook G+ Twitter Youtube RSS Contactar
Los dermatólogos de IML son expertos
en el manejo del láser.
Medicina Estética Facial de vanguardia
en manos de los mejores especialistas.
IML ofrece tratamientos personalizados
contra celulitis y flacidez.
Tecnología y Medicina al servicio de la
Dermatología y los tratamientos estéticos.
Los mejores estándares de calidad
dentro de la medicina y la cirugía estética.
  

¿Qué es la Toxina Botulínica?

La toxina botulínica es una proteína que es producida por una bacteria (Clostridyum Botulinum), anaerobia y capaz de formar esporas que en situación favorable es capaz de germinar y producir la toxina.

La toxina no es resistente al calor (por eso se guarda refrigerada), pero sí es resistente al alcohol y a ácidos débiles. Entre otras indicaciones, se emplea para el tratamiento estético de las arrugas dinámicas o de expresión.

La toxina botulínica ha supuesto una auténtica revolución en el mundo de la medicina y cirugía estética. No en vano es el procedimiento estético más realizado del mundo.

Qué es y cómo funciona el Botox

Su empleo masivo por facultativos de todo el mundo ha facilitado mayor información sobre la variedad de posibles indicaciones, ha potenciado el mayor conocimiento de la anatomía muscular facial y la forma de trabajar los músculos de la expresión.

La aparición de nuevas toxinas autorizadas para el tratamiento estético de arrugas permitirá al médico el manejo de nuevas herramientas terapéuticas e incluso trabajar las arrugas faciales en combinación con más de una de ellas en función de las características de la zona a tratar.

Hasta la fecha, en España solo ha estado autorizado por la Agencia del Medicamento el empleo del Vistabell® para el tratamiento temporal de las arrugas dinámicas. Se trata de un tipo de toxina botulínica de estructura semejante al la toxina botulínica también fabricado por el mismo laboratorio.

La aparición de nuevas toxinas autorizadas para el tratamiento estético de arrugas está permitiendo al médico el manejo de nuevas herramientas terapéuticas e incluso trabajar las arrugas faciales de expresión. En la primavera de 2010 ha sido autorizada una nueva toxina botulínica para indicaciones estéticas, Azzalure® y está pendiente la puesta en mercado de varias toxinas más (Reloxin® y Xeomin®).

El mecanismo de actuación es semejante, las principales diferencias entre unos y otros preparados de toxina botulínica con indicación estética hasta la fecha son escasas, varía la forma de preparar la dilución, los cirujanos plásticos y maxilofaciales, los dermatólogos y otros médicos expertos en el manejo de este tratamiento de IML deciden qué tipo de toxina es la que encuentran más indicado para cada paciente.

¿Cómo funciona la Toxina Botulínica?

La toxina botulínica es útil en Medicina Estética para el tratamiento de las arrugas dinámicas (aquellas que producen los gestos de la expresión).

Son arrugas dinámicas las que se producen en el entrecejo o glabela, las que aparecen en disposición horizontal en la frente y las patas de gallo que son fruto de la contracción del músculo orbicular de los ojos.

Cómo funciona el Botox

Además la toxina botulínica es empleada en IML para rejuvenecer el rostro y el cuello de nuestros pacientes en otras áreas donde la predominancia de ciertos músculos (normalmente depresores) producen caída de algunas estructuras (tal es el caso del músculo cuadrado de la barba que deprime las comisuras labiales hacia abajo o el músculo depresor de la punta nasal que tira de la punta de la nariz para abajo.

También pueden tratarse las cuerdas del cuello (bandas platismales) para mejorar la estética del cuello y evitar que “tiren” del óvalo facial hacia abajo.

El estudio de las necesidades de cada paciente es un paso en este tratamiento muy importante, pues con un manejo refinado de este tratamiento médico-estético se puede no solo rejuvenecer un rostro sino también embellecerlo.

El funcionamiento de la toxina botulínica en Medicina Estética se basa en su capacidad para inhibir o relajar de forma muy eficaz los músculos responsables del inestetismo.

En términos generales, para que se produzca la contracción muscular, las vesículas del neurotransmisor (acetil-colina) tienen que entrar en contacto con el músculo e inducir la contracción.

En la acción de la transmisión de la orden nerviosa de contracción hacia el músculo (sinapsis) participa por tanto el complejo de fusión sináptico SNARE y es en este complejo donde actúa la toxina ya que altera su funcionamiento de forma temporal y el neurotransmisor de la orden de contracción no puede liberarse.

La inyección de muy pocas unidades de toxina botulínica en los músculos inhibe de forma total o parcial la contracción durante un periodo de tiempo aproximado de 3-5 meses.

La duración del efecto del tratamiento está condicionada por la respuesta intrínseca de cada paciente y por el grado de potencia muscular que posea en la zona a tratar.

La unión neuromuscular o placa motora es la estructura más sensible al tratamiento con toxina botulínica pero también tiene efecto en los nervios autónomos colinérgicos que son los responsables del estímulo para la producción del sudor. Por ello también se emplea en Hiperhidrosis.

Con el tratamiento de toxina botulínica, no se produce ningún daño ni a nivel de músculo ni de nervios sino sólo un bloqueo transitorio del funcionamiento del sistema de transmisión que hace que la contracción del músculo cese de forma temporal.

La sesión se realiza mediante la inyección de unas unidades dilucidas en forma de microgotas que se inyectan en los puntos clave de los músculos que es necesario tratar para eliminar las arrugas o mejorar las tensiones de los músculos depresores y elevadores de un rostro para producir un discreto efecto de elevación en todo el área.

El efecto comienza a ser perceptible a las 24-48 horas y el efecto completo y el resultado estable suele alcanzarse a los 7 días.

Aplicación Toxina Botulínica - Botox

Pasado un tiempo (aproximadamente un mes) en la placa motora comienzan a formarse nuevas terminaciones nerviosas o brotes periféricos que va haciendo que la capacidad de contracción se recupere muy lentamente hasta que los músculos acaban recuperando su función al cabo de 4-5 meses tras la inyección.

La reaparición de la contracción muscular toma un tiempo en cada paciente diferente y está condicionado por la potencia de contracción de los músculos tratados y por la dosis total de toxina empleada en el tratamiento.

Cuando se ha realizado varias sesiones puede producirse un debilitamiento muscular que puede facilitar el aplazamiento de las sesiones a tramos temporales más largos y que el resultado estético dure más tiempo.

Normalmente para mantener el resultado estético, las sesiones se realizan cada 4-6 meses, según los pacientes. Los pacientes que abandonan el tratamiento suelen presentar al cabo de unos años un tipo de arruga menos pronunciado que los pacientes que no se han tratado.

El tratamiento con Toxina Botulínica es clínicamente muy seguro

La dosificación de la cantidad de toxina botulínica empleada se mide en unidades (la medida habitual sería en nanogramos).

Las unidades que se emplean en los tratamientos estéticos están entre 50 y 100 U, una dosis que es entre 35 y 70 veces más baja que la cantidad que podría ser clínicamente peligrosa para el ser humano.